
Opciones de tratamiento
Aunque la epilepsia es diferente en cada persona, la mayoría de quienes la padecen pueden controlar sus convulsiones con la ayuda de medicamentos u otros tratamientos. Encontrar el medicamento adecuado es un proceso muy individualizado y puede requerir probar varios medicamentos anticonvulsivos o combinaciones de ellos para determinar cuáles funcionan mejor.
Es importante que quienes han sido diagnosticados trabajen con un neurólogo. Si no se logra controlar las convulsiones mediante medicamentos, el siguiente paso puede ser consultar a un epileptólogo o visitar un centro integral de epilepsia para explorar otras opciones.
Si las convulsiones son difíciles de controlar, es decir, si persisten después de un año o tras probar dos medicamentos anticonvulsivos, se recomienda buscar atención más especializada.
Los centros de epilepsia ofrecen un enfoque de equipo para el cuidado de personas con convulsiones y epilepsia. Se realizan pruebas para diagnosticar la presencia de convulsiones y el tipo de epilepsia. Los expertos pueden ayudar a explorar todas las opciones de tratamiento, incluyendo nuevos medicamentos anticonvulsivos o complementos, cirugía, dispositivos, terapia dietética o ensayos clínicos.
Medicamentos
El medicamento es el tratamiento más común para controlar las convulsiones y casi siempre es la primera terapia. Aproximadamente 7 de cada 10 personas con epilepsia logran controlar sus convulsiones con medicación. Existen muchos fármacos antiepilépticos (FAE), y diferentes medicamentos son útiles según el tipo de epilepsia o convulsión.
Es importante que los pacientes hablen con su médico sobre las ventajas y las desventajas de los distintos FAE y nunca suspendan o cambien su medicación sin consultar primero, ya que esto podría causar complicaciones.
Cirugía
La cirugía de epilepsia se ha utilizado durante más de 100 años para ayudar a controlar convulsiones. Las mejoras modernas han hecho que sea más segura y accesible que nunca. Algunos tipos de cirugía cerebral pueden tratar convulsiones que no responden a medicamentos u otros tratamientos. En ciertos casos, la cirugía puede lograr la libertad de convulsiones y mejorar la calidad de vida en hasta un 80 % de quienes tienen epilepsia resistente a fármacos.
Considerar la cirugía puede resultar abrumador, pero es una opción para quienes no logran controlar sus convulsiones con medicamentos, terapia dietética o dispositivos implantados.
Terapia dietética
La terapia dietética puede ayudar a controlar las convulsiones, generalmente junto con medicamentos. La dieta cetogénica clásica, alta en grasas y baja en carbohidratos, es prescrita y supervisada por un médico y un nutricionista, y puede ser útil para algunas personas. También la Dieta Atkins Modificada (MAD), con componentes similares a la cetogénica, puede ser eficaz.
Cada dieta se personaliza y debe realizarse bajo supervisión médica.
Dispositivos
La neuromodulación es otra opción para controlar las convulsiones. Esta terapia utiliza dispositivos que envían pequeñas corrientes eléctricas al sistema nervioso.
Un dispositivo implantado bajo la piel en la zona izquierda del pecho envía impulsos al nervio vago para ayudar a reducir convulsiones en algunas personas.
El sistema RNS® es similar a un marcapasos cardíaco. Puede monitorizar las ondas cerebrales y, posteriormente, responder ante una actividad que difiera de lo habitual o que sugiera la presencia de una crisis epiléptica. Se implanta un dispositivo o estimulador en el cráneo. Se colocan unos diminutos cables o electrodos en una o dos zonas de la superficie cerebral donde podría originarse la actividad epiléptica; estos cables se conectan al estimulador. Una vez implantados los cables y el dispositivo, estos quedan totalmente ocultos a la vista.
El sistema puede enviar pequeños pulsos o ráfagas de estimulación al cerebro cuando detecta alguna anomalía. Esto permite detener la actividad epiléptica antes de que se desencadene la crisis propiamente dicha. Alternativamente, puede impedir que la actividad epiléptica se propague, evitando así que una crisis focal de pequeña magnitud evolucione hacia una crisis generalizada.
El dispositivo de ECP (Estimulación Cerebral Profunda) es implantado por un neurocirujano durante una intervención quirúrgica. Unos cables delgados (denominados electrodos) transmiten impulsos eléctricos desde el neuroestimulador directamente al cerebro para interrumpir las señales cerebrales que provocan las convulsiones. Estos impulsos eléctricos ayudan a impedir que las convulsiones se inicien o se propaguen a otras áreas del cerebro.
Cannabis medicinal
Algunos estados, como Colorado, permiten el uso de cannabis con fines médicos. Personas con convulsiones no controladas que han probado otros tratamientos han reportado beneficios, especialmente con aceite de cannabidiol (CBD). La Fundación de Epilepsia de Colorado y Wyoming apoya la investigación adicional sobre CBD y cannabis medicinal.
El cannabis medicinal (o marihuana medicinal) incluye la planta completa o extractos usados con fines médicos. Los principales cannabinoides en medicina son THC y CBD. Estudios de laboratorio y clínicos sugieren que el CBD podría ayudar a controlar convulsiones. La FDA aprobó recientemente Epidiolex (formulación de CBD) para tratar convulsiones en personas de 2 años o más con síndrome de Dravet y síndrome de Lennox-Gastaut (LGS).
El cannabis medicinal, el CBD y el THC pueden tener efectos secundarios como somnolencia, diarrea, fatiga y disminución del apetito. El CBD también puede interactuar con algunos medicamentos anticonvulsivos, por lo que requiere seguimiento cuidadoso.
Cuando los tratamientos convencionales no controlan las convulsiones, como ocurre en aproximadamente el 30 % de las personas con epilepsia, algunos especialistas consideran el aceite de CBD como opción. La Fundación de Epilepsia promueve esfuerzos de defensa para eliminar barreras a la investigación del cannabis y apoyar el acceso a cannabis medicinal en consulta con un médico tratante.
